Qué es la captura de CO2 y por qué es tan cara
Una planta de captura de CO2 directo del aire usa grandes ventiladores para hacer pasar el aire por materiales absorbentes, llamados sorbentes, que retienen el CO2. Cuando el sorbente está saturado, se calienta para liberar el CO2 concentrado, que se comprime y se almacena bajo tierra o se convierte en combustible sintético.
El proceso funciona. El problema es que consume enormes cantidades de energía y los materiales sorbentes se degradan con el tiempo. El coste actual de la captura de CO2 oscila entre 300 y 600 dólares por tonelada, un precio que hace inviable su despliegue a la escala necesaria para tener impacto climático real.
El objetivo de la industria, al que la IA está contribuyendo de forma decisiva, es reducir ese coste por debajo de 100 dólares por tonelada.
Cómo la IA diseña nuevos materiales para captura de CO2
La búsqueda de mejores materiales para la captura de CO2 es exactamente el tipo de problema en el que la inteligencia artificial tiene ventaja sobre los métodos experimentales tradicionales. El espacio de posibles materiales sorbentes es astronómicamente grande, y probarlo todo en laboratorio llevaría siglos.
Google DeepMind, la misma empresa que desarrolló AlphaFold para proteínas, ha aplicado enfoques similares al diseño de materiales para captura de CO2. Su herramienta GNoME predijo en 2023 la existencia de más de 2 millones de materiales estables nuevos, de los cuales varios miles tienen propiedades potencialmente interesantes para la captura de CO2 y otras aplicaciones de almacenamiento de energía.
Puedes consultar los detalles técnicos y los datos del proyecto directamente en el blog de investigación de DeepMind, que publica actualizaciones periódicas sobre estas aplicaciones.
Para más contexto sobre cómo la inteligencia artificial aborda los grandes retos climáticos, en ExplicaIA tienes un artículo sobre redes eléctricas inteligentes donde encontrarás el panorama completo de la IA aplicada a la transición energética.
Climeworks y la optimización con IA de las plantas actuales
Climeworks opera la planta de captura de CO2 más grande del mundo, llamada Mammoth, en Islandia. Lanzada en 2024, tiene capacidad para capturar 36.000 toneladas de CO2 al año, usando energía geotérmica renovable y almacenando el CO2 mineralizado bajo tierra.
La empresa usa modelos de inteligencia artificial para optimizar en tiempo real el funcionamiento de la planta: cuándo saturar los sorbentes, cuándo regenerarlos, cómo ajustar el ritmo de los ventiladores según las condiciones climáticas y los precios de la energía en cada momento del día. Esa optimización continua ha permitido reducir el coste operativo de forma significativa desde el lanzamiento.
Microsoft ha firmado con Climeworks uno de los mayores contratos de compra de captura de CO2 del mercado, comprometiendo fondos para la extracción de miles de toneladas anuales como parte de su estrategia de neutralidad de carbono.
Lo que todavía falta para que la captura de CO2 cambie el clima
La planta Mammoth captura 36.000 toneladas de CO2 al año. La humanidad emite 36.000 millones. Para que la captura de CO2 tenga impacto climático real habría que construir un millón de plantas equivalentes o un número menor de plantas mucho más grandes y baratas.
La inteligencia artificial puede acelerar el camino hacia esa escala reduciendo costes y mejorando materiales. Pero no puede construir la infraestructura ni generar la voluntad política y la inversión pública necesaria para financiar esta.
En ExplicaIA seguimos de cerca este campo, porque la captura de CO2 con IA es uno de los pocos caminos creíbles hacia un clima más estable, y la velocidad a la que la IA reduce sus costes determinará si ese camino llega a tiempo.
